Foro de Opinión de CXM: Cordobeses en el Museo del Prado

El cadáver de Álvarez de Castro

 

Fotografia: El cadáver de Álvarez de Castro, Muñoz Lucena. Museo del Prado

Durante una reciente visita al Museo Nacional del Prado, me surgió la duda de saber qué artistas cordobeses tenían un hueco en la pinacoteca más importante del país. Por ello, rápidamente me dirigí a la zona donde se exponen las obras de principios del siglo XX, donde previsiblemente encontraría algún cuadro del mayor exponente de la pintura cordobesa, Julio Romero de Torres.

Madrazo, Rosales y Pérez Villaamil, entre otros autores, pero ni rastro de Don Julio.

Ello produjo cierta sorpresa e incluso decepción, no obstante, sería prematuro abandonar la empresa, por lo que este intento no podía ser el último.

Dado que el Museo del Prado alberga una colección de escultura de primer nivel, pensé en el maestro Don Mateo Inurria, quien residió en Madrid y de hecho da nombre a una importante calle que sale de la conocidísima Plaza Castilla. El maestro Inurria es incluso el escultor del monumento al pintor Rosales que hay en el paseo del mismo nombre.

Sin embargo, tampoco encontré nada de nuestro paisano en el Prado.

Ambas ausencias y el cansancio que provoca recorrer las grandes salas del museo, provocaron al mismo tiempo pesadumbre y abatimiento. No lo suficiente como para abandonar el objetivo, pero si como para que el siguiente paso fuese a través de la tecnología y fundamentalmente las herramientas que ofrece internet.

Ahora sí. Fruto de estas gestiones, conseguí el resultado deseado y por ello, me animé a escribir esta pequeña recopilación de obras presentes en el Museo del Prado cuyos artistas nacieron en la provincia de Córdoba.

Concretamente son nueve los autores (si bien, no todas sus obras están en la actualidad expuestas):

  1. Antonio del Castillo Saavedra

  2. Juan Alfaro y Gámez

  3. Antonio Acisclo Palomino

  4. Bartolomé Vázquez

  5. José Vázquez

  6. Bartolomé Bermejo

  7. Juan Bernabé Palomino y Fernández de la Vega.

  8. Mateo Inurria

  9. Tomás Muñoz Lucena

  10. José Álvarez Cubero

A continuación, describimos un pequeño relato de sus vidas:

Antonio del Castillo Saavedra

Antonio Del Castillo Saavedra nace en Córdoba en el año 1616 y allí muere a los 52 años de edad. Su padre, extremeño y también pintor, fallece cuando Castillo Saavedra tiene diez años, inculcándole una gran afición por la pintura.  Antonio Del Castillo, llegó a pertenecer a la escuela de Francisco de Zurbarán en Sevilla, lo cual, provoca una influencia estilística del maestro extremeño en su obra.

En 1635, se instala definitivamente en Córdoba, convirtiéndose sin discusión en el artista más importante de la ciudad. Realiza tanto obra religiosa de altar como retratos y series de mediano tamaño. Encuadrado en el barroco, muestra una escasa evolución en su pintura y se mantiene siempre alejado de las novedades que provocan otros pintores contemporáneos.

Para disfrutar de su pintura los cordobeses sólo tienen que ir al Museo de Bellas Artes, o disfrutar del “Martirio de San Sebastián” en la Catedral. En el  Prado, destaca la serie de seis lienzos de la historia del personaje bíblico José. No obstante, a continuación detallamos las obras de Antonio del Castillo:

  • Adoración de los pastores

  • José y sus hermanos

  • José vendido por sus hermanos

  • La castidad de José

  • José explica los sueños del Faraón

  • El triunfo de José en Egipto

  • José ordena la prisión de Simeón

  • San Jerónimo, óleo sobre lienzo

  • San Francisco de Asís

  • Ángel eucarístico sosteniendo un racimo de uvas

  • Ángel niño con el Libro de los Siete Sellos

  • Ángel eucarístico sosteniendo una hogaza de pan

  • San Juan Evangelista

  • Ángel eucarístico sosteniendo un haz de espigas

  • Estudio de seis cabezas de ancianos barbados

  • Imposición de la casulla a San Ildefonso, aguada parda

  • La Inmaculada Concepción / Apuntes de ángeles

  • Escena campesina, pluma sobre papel verjurado

  • Un ángel portando un aguamanil

  • Ángel con la escalera de la Pasión

Juan Alfaro y Gámez

Este paisano nace en el año 1643 y muere en Madrid en 1680, con tan solo 37 años de edad.  Es discípulo de nuestro anterior protagonista, Antonio Del Castillo Saavedra. Desde joven se marchó a Madrid y entró en el estudio de Diego Velázquez, cuyo estilo le influyó de manera notable sobre todo en los retratos.

Pintó la serie de la vida de San Francisco para el convento del mismo santo y una Asunción de la Virgen para el convento de las carmelitas descalzas, ambos en Córdoba.

Cultivó el género del retrato, realizando para el palacio episcopal cordobés los de varios obispos. Alternó esta actividad con el cultivo de la miniatura y de la pintura religiosa, como la Asunción de la Virgen hoy en el Museo del Prado (o bien en el cercano Monasterio de los Jerónimos).

Aficionado a la literatura,  también fue notario del Santo Oficio de la Inquisición.

Su única obra en el Prado es la citada “Asunción de la Virgen”.

Antonio Acisclo Palomino

Antonio Acisclo Palomino de Castro y Velasco nació en Bujalance en 1655 y murió en Madrid en 1726. Tanto en Córdoba como en Madrid tiene dedicada una calle.

Su formación como pintor, tienen lugar en Córdoba bajo la tutela de Valdés Leal, si bien, en 1678 se marcha a Madrid, donde goza de la protección de Claudio Coello y entra en contacto con Lucas Jordán.

En 1688 es nombrado Pintor del Rey, desempeñando las labores de pintor de Cámara de Carlos II y Felipe V. Comienza así su época de máximo apogeo. Es considerado el último maestro de la Escuela Madrileña de pintura y uno de los pintores más importantes del siglo XVIII español. No obstante, quizás sea más conocido por su faceta como tratadista y por las aportaciones que legó sobre la teoría e historia del arte.

Entre los trabajos literarios sobre Palomino destaca el publicado por el académico Rafael Aguilar Priego, premiado en las fiestas centenarias de la ciudad de Bujalance.

El Museo del Prado cuenta con la siguiente relación de obras de Antonio  Acisclo Palomino:

  • San Juan Bautista, niño

  • San Bernardo Abad

  • Pentecostés

  • El Fuego

  • El Aire

  • El sueño de San José

  • La Adoración de los pastores

  • El Sacramento en un trono de ángeles

  • Media figura femenina

  • La Virgen Dolorosa

  • San Miguel venciendo a Satán

  • Figura Alegórica

  • Grupo de ángeles músicos

  • La Continencia

  • Presentación de la Virgen en el templo

  • Ángel

  • Hombre y niño, aguada parda y pluma sobre papel

  • La Inmaculada Concepción

Bartolomé Vázquez

Nació en Córdoba en 1749.

Sus inicios estuvieron relacionados con la platería y a ella se dedicó hasta que, ya adulto, se trasladó a Madrid.

Y gracias a esos conocimientos en las herramientas de platería y los ácidos se dedicó desde 1782 al grabado a puntos denominado a la ‘manera de Bartolozzi’, técnica que había recibido un gran desarrollo en Inglaterra y Francia por ser muy adecuada para la reproducción de pintura y la multiplicación de facsímiles de dibujos.

Las primeras obras grabadas con la nueva técnica datan de 1785 y también de esta época es la oposición que encontró este grabador en el director de grabado de la Academia, Manuel Salvador Carmona, quien al no ser partidario de innovación alguna en los estudios de grabado, no ponderó los avances y la calidad de Bartolomé Vázquez. No obstante, ejemplo de la aceptación que tuvo, es que se le encargara a Vázquez láminas para la ‘Compañía para el grabado de los cuadros del rey de España’ y para la ‘Colección de retratos de Españoles ilustres’.

Bartolomé Vázquez fue miembro de la Academia de San Fernando desde 1785, y esta institución le dedicó una laudatoria necrológica con motivo de su muerte acaecida en Madrid en 1802.

Obras en el Prado:

  • Retrato de mujer sentada

  • El Niño de Vallecas

  • Santa Margarita de Cortona

José Vázquez

Hijo de Bartolomé Vázquez, nació en Córdoba en 1768. Una vez que la familia se había trasladado a Madrid, estudió en la Academia de San Fernando, institución de la que fue nombrado académico de mérito en 1799.

Colaboró en la ‘Compañía para el grabado de los cuadros del rey de España’, y al igual que su padre dominó la técnica de la talla dulce y la del grabado a puntos. Además de la reproducción de pintura, abrió láminas de devoción, algunos retratos e ilustraciones de libros.

Entre sus obras se puede mencionar su participación en una de las colecciones más populares de finales del siglo XVIII, la ‘Colección general de los trajes que en la actualidad se usan en España, principada en el año 1801’. Y otra muy similar del mundo descubierto publicado entre 1804 y 1805.

El Museo del Prado cuenta con la siguiente relación de obras de José Vázquez:

  • Santiago el mayor

  • María Tudor, reina de Inglaterra, segunda mujer de Felipe II

  • Alonso Cano

  • Santa Águeda

  • Petimetre de serio, de Madrid

  • Señora de basquiña con un fleco, y mantilla blanca bordada, de Madrid

  • Majo con marsellé y capote, de Madrid

  • Menestral de Madrid

  • Mozo de tahona, de Madrid

  • Aguador que vende por las calles, de Madrid

  • Ciego que toca la zanfonía y su lazarillo, de Madrid

  • Petimetre con ”citoyen”, de Madrid

  • Labradora manchega

  • Serrano del partido de Ávila

  • Labradora de Vizcaya

  • Marinero de Vizcaya

  • Roncalés de Navarra

  • Roncalesa de Navarra

  • Marinero de Ibiza

  • Mujer principal de Mallorca

  • Gitano de Granada

  • Gitana de Granada

  • Maja del Contrabandista de Andalucía

  • Majo de Sevilla

  • Curro de Cádiz

  • Petimetra de Cádiz

Bartolomé Bermejo

Nació hacia el año 1440.

De formación flamenca, la primera noticia le sitúa en Valencia, donde en 1468 lleva a cabo el “Retablo de san Miguel”, del que se conserva la tabla central.

A partir de 1474 reside en Daroca (Zaragoza), donde trabaja en dos retablos, el de Santo Domingo de Silos, cuya tabla central se conserva en el Museo del Prado y el de Santa Engracia, cuyas tablas se hallan repartidas entre Boston, Daroca, Bilbao y San Diego.

En 1486, ya en Barcelona, el canónigo Luis Desplá le encarga la tabla de La Piedad (Museo de la Catedral, Barcelona), otra de sus obras maestras, que destaca por el patetismo desgarrador de la composición, por el retrato del donante, y por ser «uno de los paisajes más extraordinarios de la pintura española», en opinión de Joaquín Yarza, prestigioso historiador.

Dada que, como hemos podido ver, su obra esta centra en el Reino de Aragón, Bartolomé Bermejo está considerado como el pintor más grande de la corona aragonesa en el último tercio del siglo XV y el máximo representante de la influencia flamenca.

Falleció en Barcelona hacia el 1498.

Obras en el Museo del Prado:

  • Santo Domingo de Silos entronizado como obispo

  • Fernando I de Castilla acogiendo a Santo Domingo de Silos

Juan Bernabé Palomino y Fernández de la Vega

Nació en 1692. Sobrino de Acisclo Antonio Palomino y Velasco, el famoso tratadista y pintor de Bujalance. Su tío lo llevó a Madrid y se encargó de su educación, empleándolo como colaborador en las obras de sus últimos años, e interesándole en el arte de grabar, en el cual fue un autodidacta.

Al crearse la Academia de San Fernando (1752) fue el Primer Director de Grabado, y se le nombró Grabador de Cámara. Y por consiguiente, puede considerársele como el verdadero creador de la escuela de grabado madrileña del siglo XVIII.

Murió en Madrid en 1777.

Obras en el Prado:

  • Santa Gertrudis

  • Virgen de Loreto

  • Retablo de la Virgen de Copacabana en Madrid

Mateo Inurria

Este afamado escultor, nació el 25 de marzo de 1869. Dado que su padre regentaba un taller de escultura la afición le tenía que venir desde pequeño. Completará sus estudios en las escuelas de Bellas Artes de Córdoba y Madrid.

Ya en 1895, en la Exposición Nacional gana una medalla con la obra “Séneca”, y cuatro años después obtiene el primer premio con la escultura de grupo “La Mina de Carbón”. Fue decisivo para su estilo el viaje que realizó por Francia e Italia en 1896 donde entró en contacto con la estatuaria clásica, medieval, renacentista, egipcia, bizantina y de los siglos XVIII y XIX.

Inicialmente, su trabajo se desarrolla como profesor en las Escuelas de Arte de Córdoba y Madrid, hasta que es designado restaurador de la Mezquita Catedral de Córdoba y del yacimiento arqueológico de Medina Azahara.

En 1905 el escultor Rodin llega a España acompañado de su íntimo amigo Ignacio Zuloaga. Inurria tiene la ocasión de conocerle y de ser su guía en su visita a Córdoba. Este hecho sentaría las bases de una duradera amistad entre Rodin e Inurria.

Esto lo sabemos gracias al historiador Ramón Montes Ruíz, quien localizó una relación epistolar que así lo demuestra. En una de las cartas remitidas por Rodin, éste le manifiesta a Inurria la grata impresión que de él ha tenido tras su visita a Córdoba. Además, se ofrece a servirle de guía en París y le insta a mantenerle  informado sobre la evolución de sus trabajos escultóricos. Esta carta, de julio de 1905, fue respondida por Mateo Inurria, incluyendo además dos fotografías de sus obras.

Posiblemente, esta repercusión internacional, hace que desde este momento, Inurria participe periódicamente en los jurados de la sección de escultura de las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes de Madrid.

En 1911 nuestro escultor es nombrado profesor en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid. A partir de ese momento se establece en la capital, que le permite un mayor contacto con el mundo cultural y artístico. Comienza una nueva etapa, centrado cada vez más en su tema preferido, el desnudo femenino.  En 1921 es nombrado académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, donde presenta “Ensueño” (Mi discurso en mármol), media figura de mujer.

Se movió entre el realismo y la vanguardia, estilos propios del momento. Y entre sus obras destacan la serie de desnudos “Deseo”, “Ídolo Eterno” “Mujer” y “Forma”, así como “Cristo” (de tema religioso) que se encuentra en el cementerio de La Recoleta de Buenos Aires. También es célebre el grupo de tres estatuas que preparó para el Casino de Madrid un año antes de su muerte, “Crisálida, Flor de Granado y Coquetería”. Y dos conjuntos conmemorativos: el monumento a Eduardo Rosales en el Paseo de Rosales (Parque del Oeste) y la estatua ecuestre de Gonzalo Fernández de Córdoba, “el Gran Capitán”, en la plaza de Tendillas de Córdoba.

Además de las citadas y ubicadas en el Casino y en el Parque del Oeste, en Madrid, también puede contemplarse el monumento a Lope de Vega en la plaza de la Encarnación o el grupo representativo de La Marina para el grandioso «Monumento a Alfonso XII» en el estanque del Retiro en el cual participaron en su elaboración más de veinte escultores, entre los que cabe destacar, además de nuestro prócer, a Mariano Benlliure y Josep Clarà.

El afamado escultor falleció en Madrid el 21 de febrero de 1924. El ayuntamiento de Madrid, además de dedicarle una calle que parte de la plaza de Castilla y desemboca en la plaza Duque de Pastrana, homenajeó al artista cordobés con una placa en la glorieta de Quevedo número 5 realizada en 1933 por Pedro de Torre Isunza.

Sus obras en el Prado son:

  • Lucio Anneo Séneca

  • Forma

Tomás Muñoz Lucena

Llegó al mundo en 1860 y pronto se traslada a Madrid pensionado por la Diputación de Córdoba para estudiar en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, siendo discípulo de Federico de Madrazo. Y también pensionado por la misma institución, continuó sus estudios en Roma.

En 1887 obtuvo medalla de segunda clase en la Exposición Nacional de Bellas Artes, con el cuadro El cadáver de Álvarez de Castro. El mismo galardón lo obtuvo en 1890. Y en 1901 con el cuadro Plegaria en las ermitas de Córdoba, obtuvo el primer premio.

Es considerado el primer impresionista cordobés. En 1894 fue nombrado profesor de dibujo del Instituto de Córdoba y seis años después del de Granada, pasando posteriormente a Sevilla. Tras su jubilación, en 1930 se instaló en Madrid, como ilustrador, trabajando para Blanco y Negro.

Obras en el Museo del Prado:

  • El cadáver de Álvarez de Castro.

  • Castigo.

José Álvarez Cubero

José Álvarez, el “Canova español”, uno de los más importantes escultores de la Historia de España… No en vano su efigie fue una de las 16 seleccionadas para figurar en compañía de arquitectos, pintores y escultores como Ventura Rodríguez,  Francisco Zurbarán o Alonso Cano entre otros.

Sus obras en el Prado son:

  • María Isabel de Braganza, reina de España

  • Fernando VII

  • Morfeo o Amor dormido

  • La defensa de Zaragoza

  • Diana

  • Apolo inspirado por la música

  • Joven con cisne

  • Gioacchino Rossini

  • El Duque de Frías

  • María Luisa de Parma, Reina de España

  • Medallón y placa en la fachada (Puerta de Velázquez)

Como hemos podido comprobar, nuestra representación en el Prado es importante y ello nos debe hacer sentir cierto orgullo de ser paisanos de Castillo, Palomino y compañía. De hecho, no sería descabellado pensar que estos paisanos fueran considerados en su día merecedores del premio “Cordobeses X el Mundo”, pues estos tienen por objetivo reconocer a aquellos presumen de Córdoba y pasean el nombre de la ciudad allá por donde van.

Antes de terminar, mencionar que es una curiosa coincidencia que esta pequeña investigación coincida con la inauguración de la Sala V del Museo de Bellas Artes de Córdoba. Una joya a la que los cordobeses debemos animarnos a acudir con frecuencia y así conocer con mayor profundidad las obras de artistas que de un modo u otro han estado relacionados con Córdoba y su provincia.

Como hemos podido comprobar, nuestra representación en el Prado es importante y ello nos debe hacer sentir cierto orgullo de ser paisanos de Castillo, Palomino y compañía. De hecho, no sería descabellado pensar que estos paisanos fueran considerados en su día merecedores del premio “Cordobeses X el Mundo”, pues estos tienen por objetivo reconocer a aquellos presumen de Córdoba y pasean el nombre de la ciudad allá por donde van.

Antes de terminar, mencionar que es una curiosa coincidencia que esta pequeña investigación coincida con la inauguración de la Sala V del Museo de Bellas Artes de Córdoba. Una joya a la que los cordobeses debemos animarnos a acudir con frecuencia y así conocer con mayor profundidad las obras de artistas que de un modo u otro han estado relacionados con Córdoba y su provincia.

Rafael Gómez Aguilar

 

Foro de Opinión de CXM: Cordobeses en el Museo del Prado

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